De cara al tricentenario

Las celebraciones por el Bicentenario del Perú que el gobierno impulsa para el orgullo de los habitantes de este país, nos hace reflexionar sobre el papel de los peruanos, antes y durante de estos 200 años de lucha por la libertad; también nos hace preguntar si realmente somos libres.

En esta pequeña revista La Última, de edición extraordinaria, intentamos, si acaso es posible, reivindicar “a pinceladas” aquella gesta independentista que surgió en Cusco y se esparció por el Perú, con personajes que dieron su vida y derramaron su sangre para la libertad de sus pueblos.

La participación de intelectuales, con perspectivas interesantes, nos llevan a pensar y porque no, forjar un Cusco y Perú diferente, con sus gentes reconciliadas, bajo ese ayni que reivindica el periodista Mario Carrión Astete, o esa sociedad libre que resurja tras ese invierno que atraviesa el país con sus múltiples problemas.

El Cusco, como núcleo fue, es y seguirá siendo por los siglos de esta gran nación, una región importante, como lo destaca el historiador Rommel Arce “Cusco juega y sigue un papel importante, no ha perdido ese protagonismo”, “en el Cusco estaba más presente el mundo andino, el imaginario del imperio de los Incas”.

Ser peruano y ser dueños de una inmensa riqueza nos llena de orgullo, tener como hermanos a grandes personajes nos mantiene con esa esperanza de curar las heridas de estos 200 años, y si aún no somos libres, seamos parte de ese proceso de lucha que nuestros antepasados iniciaron. Cada día es una oportunidad.